AGENCIA
Triste y domesticado, tal en zoo,
la ventanilla atiendes soñoliento.
No sé siquiera si me reconoces
o si no soy yo y tú eres otro.
Miro tus labios por si me recuerdan.
Me alargas, ebriedad de los folletos,
playas con lunas en las palmas combas
-tu cuerpo elástico elevando llamas
pájaro por el éter de la dicha-,
los templos, los alcázares -desciendes
en el esquí de invierno de la nieve
roja en cúpulas piñas ortodoxas-,
los puertos, balnearios, galerías
enlosadas por donde fue la lava.
Me das los paraísos que tuvimos
y cierras la taquilla.Poesía completa (1940-2008)/ Pablo García Baena
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