He aquí aún algo compendioso, suplementario y confidencial:
Zarpamos de Nápoles el jueves 29 de marzo, al ponerse el sol, y al cabo cuatro días, a las tres de la tarde, desembarcábamos en Palermo. Un breve Diario que va adjunto expone en términos generales la suerte que corrrimos. Nunca he emprendido viaje alguno con tanta tranquilidad como este; jamás he tenido un tiempo más plácido que durante esta travesía, muy prolongada por un viento contrario, y esos que iba encamado en un camarotito estrecho, donde tuve que pasarme los primeros días por haberme dado muy fuerte el mareo. Ahora pienso tranquilamente en vosotros, pues si algo hay para mí decisivo es este viaje.
Quien no se haya visto rodeado por todas partes de mar no puede formarse idea del mundo ni de su relación con él. Como dibujante de paisajes, esta grande y sencilla línea me ha inspirado pensamientos de una novedad absoluta.Viajes italianos/ Johann W. Goethe
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